Qué hacer en la Laguna de Lobos

 

 

La Laguna de Lobos ofrece una gran variedad de alternativas para chicos y adultos, todas vinculadas al contacto con la naturaleza. Es uno de los humedales naturales mejor conservados del país, tanto por su bajo nivel de contaminación como por la conservación de su flora y de su fauna, y cuenta con el plus de la seguridad. Por eso, lo primero que conviene hacer al llegar, es relajarse y disponerse a no estar pendiente de  alarmas ni cerraduras. Por su puesto que ningún lugar es absolutamente seguro, pero en la Laguna de Lobos la seguridad no es una preocupación.

Sin ser actualmente la más importante, la pesca es sin duda la actividad más tradicional, siendo la estrella el pejerrey de agua dulce. Quienes no practican habitualmente este deporte y no tienen experiencia, pueden conseguir todo lo necesario en los comercios de la costanera, incluyendo buenos consejos. Se puede pescar desde los muelles, desde la costa natural -caminando en dirección al Arroyo Las Garzas- o embarcado. Para alquilar un bote no hace falta saber remar, ya que se aprende muy fácilmente.

 

 

 

 

Internarse en el espejo de agua, aún sin intenciones de pescar, es una experiencia que vale la pena probar. Nuestra Laguna no ofrece riesgos ni peligros ya que generalmente se hace pié en cualquier lugar (su profundidad máxima no excede los 2 m). Los "boteros" de la costanera disponen, además, de salvavidas para aquellos que los requieran. Alejarse 100 metros de la costa para ver la Villa desde afuera, disfrutar  del silencio apenas roto por el aletear de los patos o el salto de algún pez, observar los reflejos del atardecer sobre el agua, y de paso, hacer un poco de ejercicio. Es algo que cualquiera puede hacerlo.

Claro que para los amantes de los deportes acuáticos hay opciones mucho mas avanzadas. En la mayor parte de la Laguna no está permitida la navegación a motor, por lo que resulta ideal para la práctica del remo en todas sus formas, o de la navegación a vela. Lo más popular es el uso de kayaks.

Hacia el Arroyo Las Garzas, se encuentra la zona donde se reunen los aficionados al kite surf. Desde luego, para quienes no practican este deporte, resulta divertido ir a sentarse en la orilla para observar las piruetas que realizan en el aire, y el colorido del espectáculo que ofrecen.

La Laguna cuenta además, con una pista de 1.000 m para la práctica del remo deportivo, cuya cabecera se encuentra frente a la Escuela Municipal de Remo.

 

 

 

 

Para los que prefieren la tierra firme hay varias alternativas, en bicicleta o a pié. En la costanera pueden alquilarse bicicletas y cuatriciclos a pedal, aunque para recorrer la zona no hay nada mejor que unas buenas zapatillas. A la mañana o al atardecer, una opción es internarse a caminar por las calles de Villa Loguercio. La villa fué fundada en 1953, y desde entonces se fué poblando de una increíble flora exótica traida de diferentes regiones del país, lo que especialmente en primavera y en otoño, le da a sus calles un colorido inusual. Una caminata por la villa implica detenerse sin apuro a observar las numerosas quintas de fin de semana, con sus cuidados parques y sus construcciones de variados estilos, escuchar los pájaros, cruzarse con ovejas o caballos, y por supuesto, responder al saludo cordial y amistoso de los vecinos.

Y si de pájaros se trata, toda la zona que rodea a la Laguna es un paraíso para la práctica del avistaje de aves de diferentes especies.

 

 

 

 

 "Bird watching", "zafari fotográfico", o simplemente disfrutar de los pájaros en libertad, son distintas variantes de una actividad que cada vez tiene más adeptos. Lo más sofisticado en munirse de un buen largavista, una cámara con zoom y una guía de aves argentinas (se consigue en cualquier librería buena). Pero puede hacerse igual sin nada de esto.

Un circuito corto (menos de una hora): tomar por la calle 4 hasta donde termina, doblar a la derecha hasta chocarse con la desembocadura del Arroyo las Garzas, y regresar por la Costanera.

Un circuito largo (dos o tres horas): ir hasta las vias del tren que corren paralelas a la Calle 1, subir a las vias y caminar por ellas, en dirección a Lobos, hasta el puente ferroviario sobre el Arroyo las Garzas, volver por la costa del Arroyo hasta su desembocadura en la Laguna, y regresar por la costa hasta la Villa.

En cualquiera de estas opciones, a paso tranquilo, conversando en voz baja para no espantar a las aves, y disfrutando del aire puro, además de cruzarse con varias liebres y otros animales simpáticos e inofensivos,  podrán observarse aún a simple vista decenas de especies de aves terrestres y acuáticas: teros, aguiluchos, benteveos, pájaros carpinteros, picaflores, chajás, torcasas, loros, tordos, cigüeñas, garzas, patos, cisnes...

 

 

 

 

 

A 10 minutos de la Laguna se encuentra el Aero Club Fortín Lobos.

Para los aficionados al golf, o para aquellos que quieren iniciarse, el Aero Club cuenta con una espectacular cancha de 18 hoyos, a la que se puede acceder sin ser socio. Habitualmente los fines de semana suelen hacerse torneos abiertos para aficionados, de los que cualquiera puede participar inscribiendose previamente. También es posible tomar clases de golf contratándolas con anterioridad, con costos muy accesibles.

Pero para los más audaces, el plato fuerte son los vuelos de bautismo, en paracaídas, claro. Sentir la adrenalina de arrojarte al vacío desde 3.000 metros, por supuesto que  sujeto firmemente mediante arneses, a instructores profesionales de paracaidismo que se encuentran entre los más calificados del país.

Incluso, podes pedir que otro instructor salte al mismo tiempo con una cámara de video, para llevarte un invalorable recuerdo para mostrar a tus amigos (por si no te creen que lo hiciste).

 

 

 

 

Claro que hay quienes prefieren pasear en auto. Un paseo corto comienza tomando por el camino a Salvador María (a la entrada de la Villa). Después de un par de km se puede ingresar al barrio La Araucaria y dar algunas vueltas por el interior del bosque, salpicado por hermosas casas de fin de semana, hasta llegar a las canchas de polo. Al volver al camino se puede seguir hasta Salvador María para conocer este tranquilo y pintoresco pueblo rural. Desde allí retomar para ir a conocer el almacen de campo de Barrientos, tomarse un Fernet con salame y queso de campo, y meterse por los caminos rurales para darse una vuelta por las estancias inglesas que rodean a la Laguna, plagadas de caballos de polo.

Un paseo más largo puede ser, por ejemplo, tomar la Ruta 41 hasta el Barrio las Chacras y recorrer su interior (como su nombre lo dice es un barrio de chacras en las que pueden verse todo tipo de emprendimientos productivos). Volver a la ruta e ir hasta la cercana Laguna de Navarro.

Si la idea es salir "de compras", por la Ruta 205 camino a Roque Perez, pueden comprarse verduras y frutas de quinta, dulces artesanales, miel, quesos, embutidos. Y luego conocer Roque Perez antes de volver a la Laguna.

 

 

 

 

Por supuesto, ir a conocer la Ciudad de Lobos es para muchos una opción "inevitable", de día o de noche. Su centro comercial, sus restaurantes y bares tradicionales, el cine, el teatro, los helados de Trápani, también tienen su encanto, para aquellos que prefieren combinar el campo y la naturaleza con un poco de urbanismo.

En el otro extremo, para los que no quieren "ni salir del Apart de la Laguna", al margen del golfito, el fútbol 5, el voley, la videoteca, el gym ... la combinación preferida de nuestros huéspedes suele ser: asado, siesta y pileta, en ese orden, o en cualquier otro. Y despues de cenar, ver una buena película en la cabaña, o quedarse en la galería mirando subir la luna por el cielo, sin hacer nada, escuchando los grillos y las ranas.

 

 

 

 

 

Trekking y avistaje de aves en el Arroyo Las Garzas

(te mostramos aquí un hermoso circuito para recorrer a la mañana temprano o al caer la tarde)

 

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