Trekking y avistaje de aves en el Arroyo Las Garzas

 

Entre las actividades más placenteras que podes realizar en la Laguna, se 

destacan las caminatas ("Trekking") y el avistaje de aves ("Bird watching").

Solo necesitás un buen calzado deportivo y una botella de agua mineral o

una cantimplora. Aunque si tenes unos  binoculares y una cámara de fotos,

 mucho mejor.

En este circuito que vamos a mostrarte, partimos desde la Escuela

Municipal de Remo, en Av. Costanera y 26.

Nuestra caminata va a durar un par de horas, o tal vez

algo más, si nos detenemos muy seguido a 

disfrutar del paisaje.

 

 

Es una tarde espectacular de primavera y la Laguna está

"planchada" por la falta de viento.

Yá desde el comienzo, recorriendo la Costanera, nos vamos encontrando

con un anticipo de lo que nos espera en Las Garzas:

las hermosas aves acuáticas de la Laguna de Lobos

están por todas partes.

 

 

Seguimos el camino costero de la Laguna en dirección al

arroyo que es su principal afluente. En la Región Pampeana se

han clasificado cerca de un millar de especies diferentes

de aves, de las cuales unas doscientas pueden verse

con facilidad en la zona de nuestra Laguna.

 

 

Llegamos a la desembocadura del Arroyo Las Garzas, donde

el estuario tiene unos doscientos metros de ancho, y comenzamos a 

bordearlo en dirección a las vías del FF.CC.

La Laguna de Lobos y su afluente conforman un "humedal", nombre 

que reciben los sitios que son refugio y hábitat de las

aves acuáticas. Las grandes formaciones de juncos a

ambas orillas, son vitales para su reproducción, porque es el lugar donde

anidan. Por eso su preservación resulta indispensable

para no alterar el ambiente natural de estas especies.

 

 

Nuestra Laguna y el arroyo forman parte de la  Cuenca

del Río Salado, por lo que es común que cada tanto, nos encontremos

con pequeñas salinas como ésta.

A  orillas del arroyo y entre los juncos podemos observar

cientos de cigüeñas, patos de variadas especies y colores,

garzas (que le dan su nombre al curso de agua), flamencos,

gaviotas y decenas de otras especies de aves acuáticas.

 

 

 

  

Donde los juntos son muy cerrados y no podemos bordear

la orilla del arroyo, nos desviamos por los campos que lo 

rodean. Hermosos caballos de polo nos ven pasar sin 

interesarse demasiado por nuestra presencia.

A nuestro paso, las perdices mimetizadas con la

maleza levantan vuelo sorpresivamente, con el

clásico ruido de su aleteo.

 

 

 

La regla básica del avistaje de aves es caminar despacio y

haciendo el menor ruido posible. Y si vamos acompañados

hablar en voz baja. La idea es no interferir con el medio ambiente

que queremos observar.

En zonas como estas podemos detenernos a observar 

con nuestros binoculares, y descubrir la

enorme actividad que se esconde entre los juntos,

donde miles de aves cuidan de sus nidos y sus crias.

 

 

Despues de algo más de una hora llegamos al puente del FF.CC.

que pasa por encima del Arroyo Las Garzas, subimos a él

y emprendemos el regreso a Villa Loguercio caminando por 

las vías. Es un ramal secundario con muy poco uso, por lo que no

tenemos que preocuparnos por el paso de trenes.

 

 

En el tramo que vamos a recorrer la vegetación forma 

un verdadero túnel natural. Estamos al principio de la

primavera y por eso la mayoría de los árboles aún no tienen

hojas. En verano todo se volvera de un intenso verde.

Este túnel es uno de los lugares preferidos de teros, aguiluchos,

tijeretas, loros, torcasas, horneros, benteveos y muchas otras

especies que prefieren la tierra firme al agua.

 

 

Los campos que rodean a las vías son tierras dedicadas a

la agricultura o la cría de ganado vacuno.

Entre el ganado es usual observar los enormes chajás

que generalmente se mueven en pareja, y es un espectáculo

verlos levantar vuelo con sus pesadas alas.

Cada tanto se nos cruza una liebre en veloz carrera.

 

 

 

 

 

A medida que nos aproximamos, las casas de Villa

Logüercio comienzan a aparecer a nuestra izquierda.

Bajamos de las vías al cruzar la calle 29 y volvemos

para el Apart de la Laguna.

Pasaron un par de horas y unos 8 km de

caminata. Regresamos con los pulmones

llenos de aire puro y la cámara cargada de fotografías.

 

 

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